BLOG OC
Te vamos a contar los 7 errores que, en general, comete todo el mundo, para que al menos TÚ no metas la pata, y además te ahorres sustos y dinero. Para nosotros los más importantes son los dos últimos.
En edificación, sobre todo en viviendas de más de 25 o 30 años, existe una cosa que se llama vicios ocultos; y es precisamente eso, son problemas que no se ven a simple vista y que sólo un ojo experto puede identificar. Los hay de muchos tipos: Unidades difíciles de subsanar, pequeñas grietas que al final acaban ocultando problemas estructurales, filtraciones de la cubierta, etc.
Esto se puede evitar si realizas la visita a la vivienda acompañada de un profesional, quien puede ser un arquitecto, un arquitecto técnico o el constructor al que has pensado contratarle la reforma. Pero no vayas solo, si quieres evitar sorpresas desagradables. A veces una muy buena fuente de información son los vecinos, sobre todo si nuestra vivienda forma parte de un bloque; pregúntales si a lo largo del tiempo han tenido que acometer ciertas reformas en las viviendas o si hay ciertas partes en la Comunidad que resultan muy antiguas y que al final vais a tener que pagar entre todos.
Es otro de los errores más frecuentes y que se podría subsanar de una manera tan sencilla como hacer una llamada o una consulta por escrito a tu Ayuntamiento.
Y es que tu ciudad se encuentra ordenada en zonas que rigen con distintas normativas; por ejemplo, si compraste una vivienda de una sola planta y pensaste que podías ampliarla edificando una segunda planta y esto la ordenanza de la zona no lo permite; o quizás compraste una vivienda que tiene una parcela grande y lo que has pensado es hacer una ampliación de superficie, de metros, es decir vas a edificar parte del patio, y resulta que hay veces que la ordenanza de la zona tampoco te lo hace posible.
A todos nos encanta modificar la distribución de nuestra nueva vivienda; pensar en generar nuevos espacios, o que sean espacios con concepto abierto, que tengan muchísima más luz; pero ojo con hacer esto sin tener en cuenta la estructura que tiene nuestra vivienda. Y es que pueden existir pilares, o lo que es peor, muros de carga, que evidentemente no se pueden eliminar y nos puede dificultar conseguir la distribución que habíamos pensado conseguir en un principio.
¿Cómo puedes evitar esto? Como te decíamos en el punto 1, acompañándote de un profesional, que es quien va a poder decirte cuál es el diseño y el tipo de estructura que tienes y te va a poder indicar lo que puedes hacer y lo que no.
Esto puede parecer algo obvio, pero hay veces que, por nuestro horario laboral, porque sea la hora o la cita que nos da la inmobiliaria o el dueño de la vivienda, la visitamos en un horario en que no hay o casi no hay luz natural. ¿Qué es lo pasa? Que no vamos a poder ver realmente cómo es nuestra vivienda con la luz natural, que es uno de los aspectos más importantes que hay que tener en cuenta para el interiorismo en la decoración.
Este también es otro de los errores más frecuentes. Ya tienes claro el tipo de suelo que vas a poner, el color del azulejo, el tipo de pintura, y hasta has pensado en el tipo de mobiliario y las cortinas.
Pero ojo, en una casa de más de 20 años, las instalaciones como la fontanería, la electricidad o la calefacción son lo que hacen que tu casa sea habitable y confortable; y una instalación antigua tiende a fallar.
Lo mismo ocurre con las ventanas, puedes quedarte con las antiguas sí; pero esas no resultarán estancas ni al ruido ni a la temperatura. Va a pasarte todo el ruido de la calle o de los vecinos y van a escapar por ellas todo el frío y el calor teniendo que gastar por ello mucho más en calefacción y climatización.
Así que ya sabes, si no quieres hacer una reforma al poco tiempo de terminar la primera, no sólo hay que reformar lo que se ve, sino también lo que no se ve.
Para que llevemos a cabo toda esta operación con éxito es fundamental saber cuánto vas a gastar, es decir, a lo que te cuesta la compra de la casa tienes que sumar, aunque sea de manera aproximada, la reforma que quieres para tu vivienda, teniendo en cuenta además todos los puntos que te hemos contado anteriormente: los vicios ocultos que pudieran surgir, los cambios de instalaciones y por supuesto todos los aspectos estéticos que quieres incorporar.
Ésta es la única manera de saber el total, de si estoy haciendo una buena inversión, y de, por supuesto, si me lo puedo permitir o no.
Este es el tip del millón. La de veces que habremos oído esta frase, y no. Lamentamos decir que no es cierto. Habrá elementos en la vivienda que te podemos aprovechar, como es la cimentación, la estructura, la fachada; y son elementos que en una obra nueva sí que tendríamos que hacer.
Pero el resto de partidas que vamos a reformar, como pueden ser el cambio de suelo, la reforma de las instalaciones, la reforma de un baño, son más caras de realizar porque en estos casos casi toda la mano de obra tiene que realizarse de forma manual, no podemos realizar y utilizar medios mecánicos ya que la cubierta o la envolvente de la casa ya está hecha, tenemos las distribuciones en muchos casos terminadas y el resto de operarios no se pueden mover dentro con comodidad; por no mencionar que si hay partes que queremos conservar debemos protegerlas bien por lo que el trabajo acaba resultando muchísimo más lento y por tanto más caro.
Y además, en toda reforma tenemos todos los elementos que ya estaban hechos y que tendremos que demoler para poder reformarlos. Esto es un coste que, evidentemente, en una obra nueva no tenemos que hacer porque partimos de cero.
Así que antes de decidirte a reformar tienes que comprobar lo que te cuesta la vivienda más la reforma, que el precio total no te acabe costando más que haber hecho una obra nueva.
¿QUIERES COMPRAR UNA CASA PARA HACER UNA REFORMA INTEGRAL?
MÁS TE VALE LEER ESTE BLOG